Probar por vez primera un diente de ajo negro, en crudo, es una experiencia inolvidable.

 

Aunque inicialmente en boca nos recuerde al ajo, al instante sorprende con su dulzor en el fondo del paladar, recordando ligeramente a las ciruelas, a la vez que despliega con delicadeza notas saladas.

Este manjar, es de origen japonés, y fue descubierto por causalidad por un investigador mientras buscaba la manera de hacer más digestivo el ajo.
Se obtiene fruto de la reacción de Maillard, dejando fermentar los ajos con la piel a una temperatura suave y constante de 65 a 80 ºC y una alta humedad controlada, en un largo proceso de maduración natural.

 

Entre las múltiples propiedades del ajo negro, destacan su impresionante acción antioxidante y energizante, facilita la función hepática, anti-inflamatoria y antiparasitaria, y es un antibiótico natural.
Además, no deja mal aliento, no repite ni provoca molestias digestivas.

 

La lenta maceración de este superalimento en nuestro aceite de oliva virgen extra genera cambios organolépticos en el aceite, combinándose a la perfección y potenciando las excelentes cualidades de ambos elementos. El resultado, un aceite tan delicioso como extraordinario, fuente de salud y de vida.

 

¿Buscas inspiración culinaria? Aquí tienes una innovadora receta, ideal para sacar partido a esta nueva temporada de cerezas.

 

Nada Tradicional Gazpacho de Cerezas y Ajo negro